Cuatro sorbetes, cuatro tótems, una tribu. El packaging de dellaSera no vende un producto — identifica a quienes lo eligen.
dellaSera es una heladería artesanal en el Casco Antiguo de Logroño que elabora sus productos a diario en obrador propio. Sus ingredientes tienen nombre y apellidos: hierbaluisa del huerto propio, shikwassa del huerto botánico de Vicente Todolí, aceite de arbequina de Alfaro, mosto de racima de La Rioja.
El reto era crear el packaging para su nueva línea de sorbetes embotellados: un producto que debía reflejar ese mismo nivel de intención y origen en cada detalle del envase.
Los clientes de dellaSera no son consumidores al azar — son una comunidad con valores compartidos: producto local, elaboración artesanal, atención al detalle. Una tribu, en el sentido más literal.
¿Qué símbolo representa a una tribu? El tótem. Cada sabor tiene el suyo propio: una figura geométrica construida con las formas y colores de sus ingredientes. No es decoración — es un sistema de identificación que convierte cada botella en un objeto con identidad propia.
La botella es transparente y cuadrada. El líquido de cada sabor colorea el envase desde dentro. La etiqueta, con borde dentado en los laterales — guiño al ticket de obrador — complementa ese color sin cubrirlo.
Cuatro referencias, cuatro paletas: rosa salmón para el yogur con hierbaluisa y pomelo, naranja para la mandarina shikwassa, lila para el mosto de racima, crema amarilla para la crema de limón con arbequina. Cada tótem utiliza exclusivamente los colores de sus propios ingredientes.
El proyecto no se limitó a diseñar una etiqueta: se propuso la botella, el sistema ilustrativo y la coherencia entre todos los elementos de la gama. Forma, color, ilustración y tipografía funcionan como un único lenguaje en las cuatro referencias.
La firma del maestro heladero en cada etiqueta, como en los mejores vinos, certifica que detrás de cada sorbete hay una persona concreta con un criterio concreto.
Un packaging que no necesita explicar que es artesanal porque se ve. Que no necesita justificar el precio porque el objeto lo vale. Que habla a su tribu en su propio idioma — y que quien no pertenece a ella no tiene por qué entenderlo.
Cuatro sorbetes que son cuatro manifiestos del territorio riojano en una botella de 250ml.