Un pack navideño que no termina en el cubo de basura. Termina en la tierra.


Vegola encarga un pack de Navidad para sus encurtidos en lata y tarro. La premisa era clara: sostenibilidad real, no estética verde. No bastaba con papel reciclado — había que diseñar un sistema en el que ningún elemento acabara en la basura.
El resultado es un pack completamente circular: vidrio, aluminio, cartón y etiquetas, cada material con un destino útil después de abrirse.
El pack incluye dos tipos de etiqueta. Las beige son plantables: están fabricadas con papel de semillas de zanahoria, melón y tomate. Se plantan directamente en tierra húmeda y germinan.
Las otras son compostables y tienen un origen aún más singular: se fabrican triturando residuos de la propia fábrica de Vegola, mezclados con restos de papel. Al compostar, abonan el suelo donde crecen las plantas de las otras etiquetas. Un ciclo cerrado.

La caja exterior no se tira al terminar. Está diseñada para convertirse en maceta: el consumidor planta las etiquetas de semillas dentro de ella, usando las etiquetas compostables como abono.
El packaging sigue vivo después de la Navidad. Lo que llega como regalo de diciembre puede convertirse en una planta de tomate en primavera.





Vidrio reciclable, aluminio reciclable, cartón reciclable, etiquetas que se plantan o se compostan. No hay en este pack ningún elemento que no tenga un destino concreto y útil después de abrirse.
La sostenibilidad no es aquí un argumento de venta — es la lógica de diseño desde la que se tomó cada decisión, desde la elección del material de las etiquetas hasta la forma de la caja.
La mayoría de los packaging "sostenibles" sustituyen un material por otro menos malo. Este va un paso más allá: convierte los residuos de la propia producción en parte del packaging. Las etiquetas compostables están hechas de Vegola — de sus recortes, de sus sobras de fábrica.
Un pack navideño que devuelve a la tierra lo que la tierra dio. Eso sí es sostenible.