Bodegas Riojanas lleva más de dos siglos escribiendo su historia. El Narrador la convierte en etiqueta: tres vinos, tres fechas, tres capítulos de una bodega que lo ha visto casi todo.
El reto era diseñar un packaging para tres referencias —joven, crianza y reserva— que compartieran identidad sin perder carácter propio. Cada una debía ser reconocible como parte de la misma familia y, a la vez, narrar su propio capítulo.
La solución estaba en la historia de la propia bodega: cada botella lleva grabada una fecha que marca un hito real de Bodegas Riojanas.
Una etiqueta limpia donde el año protagoniza. La tipografía del número ocupa el centro de la etiqueta con peso y dignidad — no es decoración, es el título del capítulo. El resto del diseño orbita alrededor de esa fecha: el nombre, la denominación, el texto narrativo.
Tres cápsulas de color — turquesa, cobre y malva — para distinguir las referencias sin necesidad de leer la etiqueta.
Cada botella es un capítulo. La bodega, el libro entero.
— Concepto El Narrador
La bodega cumple su segundo centenario. Una botella fresca, directa, que celebra el presente sin olvidar de dónde viene.
El primer centenario de la bodega. Un vino con estructura y carácter, como la propia empresa en el momento que decidió que había llegado para quedarse.
El año de la fundación. El vino más complejo de la gama, para el hito más importante: el origen de todo.
Un sistema de packaging que funciona como colección: tres botellas que se complementan en la estantería y se sostienen solas frente a cualquier lineal. La fecha como elemento de diferenciación es inmediatamente legible y memorizable.
Que en vino la historia no es un recurso más — es el producto. Bodegas Riojanas no necesitaba que le inventáramos un relato: tenía tres fechas que lo contaban todo. El diseño solo tuvo que atreverse a ponerlas en grande.