Migas de Pan es una panadería artesanal que abrió sus puertas con una propuesta clara: hacer el pan de siempre, pero con una identidad visual que lo contara de otra manera. El reto en redes era construir desde cero una presencia que transmitiera el carácter del producto — el olor, la textura, el proceso — a través de una pantalla.













Migas de Pan nació con una identidad de marca sólida y la necesidad de llevarla a las redes con la misma coherencia. El producto lo tenía todo: masa madre, bollería artesanal, procesos lentos y honestos. El trabajo fue construir un lenguaje visual que lo hiciera justicia en cada publicación.
Se desarrolló un sistema de contenido basado en la fotografía de producto con luz cálida y fondos neutros, combinado con piezas gráficas que reforzaban la identidad de la marca — cuadros azules, tipografías contundentes, mensajes directos. El feed debía funcionar como escaparate y como manifesto al mismo tiempo.
Cada pieza se diseñó con cuidado: desde las fotos de los croissants recién horneados hasta los posts de apertura. El objetivo era que cualquiera que llegara al perfil entendiera de inmediato qué era Migas de Pan, qué vendía y por qué merecía la pena entrar.
El calendario editorial se diseñó en torno al producto y al momento de apertura. Piezas de producto con fotografía cuidada, gráficos de marca con tipografía bold y cuadros azules, y posts de cuenta atrás para la inauguración. Todo con una frecuencia constante que fuera construyendo expectativa.
El tono elegido fue cercano y directo, sin pretensiones. La panadería artesanal habla a gente real que aprecia el trabajo bien hecho, y el contenido tenía que reflejarlo: sin filtros excesivos, sin copy inflado, con el pan siempre como protagonista.
En poco tiempo, Migas de Pan consiguió construir una comunidad inicial cohesionada antes incluso de abrir sus puertas. El post de apertura generó interacción real y anticipación genuina. El feed, desde el primer día, transmitía exactamente lo que la marca quería decir.
El trabajo en redes se convirtió en una extensión natural de la identidad visual de la marca: coherente, reconocible y con personalidad propia. Un perfil que da ganas de entrar a la tienda antes de haberla pisado.