Prado Castells es un aceite de oliva virgen extra ecológico que merece ser mostrado a la altura de su calidad. El reto en redes era construir una presencia visual que transmitiera el origen, el cuidado del proceso y la identidad de la marca — en español y en inglés, para un público local e internacional.













Prado Castells tenía un producto excepcional — aceite de oliva virgen extra ecológico — y una identidad visual muy trabajada. El reto fue trasladar todo eso a Instagram: un feed que comunicara origen, calidad y carácter sin perder la elegancia de la marca.
Se desarrolló un sistema visual basado en la paleta roja y dorada del packaging, fotografía de producto cuidada y composiciones que ponían el aceite en contexto — la aceitera, el olivo, la cuchara dorada, las aceitunas. Todo en coherencia con la identidad ya construida.
El copy fue bilingüe desde el principio — español e inglés — para abrir la marca a un público más amplio sin perder la raíz del producto. Con solo 12 publicaciones, el perfil ya acumulaba 7.900 seguidores.
El calendario se organizó en torno a tres pilares: el producto en contexto (cocina, mesa, receta), el origen (el olivo, el campo, la cosecha) y la identidad visual de la marca (packaging, tipografía, paleta). Un ritmo constante que construía reconocimiento sin saturar.
El enfoque bilingüe fue clave desde el inicio. Cada publicación en español e inglés ampliaba el alcance potencial del producto sin perder coherencia de marca — Prado Castells habla igual de bien en los dos idiomas.
7.900 seguidores con solo 12 publicaciones. Un ratio que demuestra que cuando el producto, la identidad y el contenido están alineados, el crecimiento orgánico funciona solo. Cada post actuaba como un punto de venta visual.
El perfil se convirtió en el escaparate digital de la marca: coherente con el packaging, fiel al producto y con la elegancia necesaria para posicionarse en el segmento premium del aceite ecológico.